En 1992, Martín fallecía en el amanecer de un Martes Santo. Él fue quien creo esta costumbre de terminar en su casa e invitar a todos y cada uno de los músicos, directivos y familiares de ambos a tomar patatas cocidas, michirones, ensaladilla, huevos rellenos y muchas otras cosas. También tomó como tradición que el Martes Santo los músicos subieran y se visitarán en su casa para salir todos desde la calle Cañada o mas conocida en nuestra localidad como la "Caña" del Tío Gato.
Desde la Hermandad, siempre se ha querido respetar las tradiciones que ésta tiene y en especial esta tradición que tanto sentimiento creó en la banda después de su muerte y que recuerda la figura del que fue nuestro fundador.
Normalmente esto sé hacía el día de La Serenata, es decir, jueves antes de Viernes de Dolores. Se pensó años después que el día se trasladara a sábado para no colapsar con La Serenata y desde el año 2012 se hace siempre el Sábado de Pasión.
Este año por desgracia no se va hacer. Pero el que hoy día es nuestro director, David, que es nieto de Martín y que vive en la misma casa en la que vivía su abuelo nos ha querido hacer llegar una carta escrita por él. De este modo el recuerdo de este día hoy corre a cargo de nuestro Director y Presidente de la Hermandad.
"Cuando era pequeño, todos los jueves de Serenata veía a mi padre irse a las seis de la tarde con la corneta cargada, yo quería ir y mi madre no me dejaba. Me decía que tenia que ayudar a mi abuela y a mi chacha a preparar la cena, tenía que ayudar a mi tía a poner las mesas, a mi tío a colgar las balconeras, y claro, se me hacían las nueve de la noche sin darme cuenta.
Entonces a lo lejos lo escuchaba, eran los tambores, las cornetas, los niños de mi barrio corriendo a verlos mientras yo me esperaba en mi casa, en mi puerta.
Siempre voy tener ese recuerdo de mi abuela María cogiéndome las manos y ver los dos juntos como giraba la bandera que decía que los azules llegaban a mi calle, a mi barrio. Ese recuerdo que nunca nadie me quitara de ver a los que eran míticos en mi pueblo.
A Pepe Pagán, a mi tío Paco, al Zapaticos, al mejor caja que ha pasado por Alhama, Juanito el Andaluz, al Chato, al Coino, al Sogas, todos mis tíos, Francisco, Isidro, Juan Antonio y Pedro, a Jose Luis el Lechero y uno del que nunca me olvidare, mi gran amigo Jose María, el "Cristo".
Por supuesto nunca olvidaré al que para mi es mi referente, el espejo en quien mirarme, el mejor sabio que puedo buscar... Hablo de mi Padre.
Recuerdo como llegaban y tocaban a mi abuela, a mi madre, a mi tía y después todos se quedaban a cenar, hablaban de batallitas de la banda, que sí habían ido a Valencia, que si Alicante, que si Alberique, etc. Y cuando ya iban todos un poco valientes después de varios cubalibres hablaban de mi abuelo, de lo de antes, vamos como ahora nosotros.
Que grandes recuerdos aquellos cuando era un mocoso de cuatro o cinco años.
Luego me hice más mayor, hablo de cuando cumplí quince años y me operaron de la rodilla en plena Semana Santa. Aquel año fue el único en el que no he podido participar como músico y fue el primer año en el que no se subió a mi casa. Fue duro, una tradición que se perdió, un recuerdo que no se podía repetir. Eso duró varios años, sin saber por qué no querían volver hacerlo.
Llegó 2012 y entonces sin beberlo ni comerlo no llegue a Bel Air, si no que llegue a la dirección de la banda. Con 18 años recién cumplidos, una tarde en mi casa decidimos mí gran amigo Juanki y yo que esa tradición había que volver a recuperarla y así fue. Esta vez decidimos que fuese Sábado, por eso del trabajo y los horarios, ya que queríamos que estuviera toda la banda. Desde entonces hasta el año pasado se ha echo siempre y cada vez con más músicos y familiares.
Este año por desgracia no se volverá a repetir esa foto que siempre hago de la habitación de mi abuela María llena de instrumentos, partituras, trajes, macutos, etc. Pero seguro que el año que viene se repetirá, seguro.
Mi recuerdo mas bonito siempre es cuando todos están fuera cenando y hablando, riéndose, gastándose bromas, es el poder contemplar a la familia que la banda y la hermandad me han dado y aunque son pocos los segundos que puedo estar solo contemplando esa imagen, para mi siempre es el recuerdo más bonito que me da la Semana Santa. El mirarlos y saber todo lo que hemos luchado y sufrido en días de sol, calor, lluvia y frio para llegar a la Semana Santa. Saber qué estamos preparados para vivir historias detrás y delante todos los pasos que amamos y nos dan fuerza cada año, saber que cuando acabe podremos abrazarnos y disfrutar de lo vivido, ese es mi mejor recuerdo.
Ese, ese es mi recuerdo más bonito. El poder vivir un año más con mi gente una pasión que nos gusta y nos enamora".